A una hora en coche desde la ciudad de Burgos, hay un cerro desde el que se ven unas vistas preciosas. En verano, los campos de alrededor se vuelven amarillos, del color del trigo, y el propio camino hasta allí ya merece la pena: vamos cruzando campos de trigo, de cereales y de girasoles, y pasando por pueblos castellanos pequeños que tienen su propio encanto. Ese cerro esconde Clunia Sulpicia, uno de los yacimientos romanos más importantes de la península, y una de esas visitas que, sin haberla planeado del todo, terminó siendo una sorpresa muy grata. Aprovechamos una escapadita a Burgos para descubrirla y como indico en el título nos sorprendio, por su tamaño, su belleza, y su importancia histórica en época romana.

Tabla de contenidos
Dónde está Clunia Sulpicia y cómo es el camino hasta allí
La antigua Clunia se ubica en el municipio de Peñalba de Castro, en la provincia de Burgos, a aproximadamente una hora de la capital de Castilla y León. El yacimiento se localiza sobre un pequeño cerro, y ese es precisamente uno de sus grandes atractivos: las vistas.
Antes incluso de llegar, el trayecto ya nos va metiendo en ambiente, con esos campos de trigo, cereales y girasoles que dan color a la carretera y con los pueblos castellanos que vamos dejando atrás por el camino. Merece la pena el camino disfrutando de esos paisajes tan carácteristicos.
Un poco de historia: de los arévacos a la colonia Clunia Sulpicia
Originariamente, en esta zona vivía la tribu de los arévacos. Sin embargo, en el yacimiento no se han encontrado restos de esa ciudad arévaca: todo lo que se conserva en lo alto del cerro es romano, nada anterior al siglo I. Es de suponer que la ciudad arévaca debía estar cerca, pero en el alto del cerro no se ha encontrado nada de ella. Lo que sabemos de los arévacos que habitaron la zona antes de los romanos lo conocemos, sobre todo, a través de las fuentes romanas, porque no se ha conservado nada más.
Las guerras y los asedios de Clunia
Clunia fue uno de los puntos de resistencia durante las guerras sertorianas y llegó a ser asediada por Pompeyo. Tras la muerte de Sertorio, en el año 75 a. C., fue precisamente Pompeyo quien ocupó varias ciudades de la península ibérica, entre ellas Clunia, Uxama, Valentia e incluso Osca, ciudad en la que Sertorio había querido recrear una pequeña Roma, con su propio Senado y sus instituciones.
Después de aquellas guerras, Clunia sufrió nuevos asedios y desastres. Volvió a ser sitiada, esta vez por otro general romano, y en esa ocasión los habitantes de la colonia ofrecieron resistencia y consiguieron superar el asedio. Sin embargo, la libertad les duró poco, porque al año siguiente la ciudad fue finalmente sometida.
Las fuentes hablan de Clunia Sulpicia
Todo lo que sabemos de aquella época nos ha llegado a través de varios historiadores romanos. Sabemos que Clunia resistió y fue asediada durante las guerras sertorianas, gracias al testimonio del historiador romano Livio. Que hubo algún tipo de pacto con Pompeyo lo sabemos por Salustio, que también menciona la ciudad, igual que hacen Exuperancio y Floro. Y el episodio de las guerras numantinas nos ha llegado hasta hoy gracias a Dion Casio.

Sobre los restos arévacos y romanos
En lo alto del cerro solo se han encontrado restos romanos: nada de la ciudad arévaca ni anterior al siglo I, aunque es de suponer que esa ciudad debía estar cerca. Ahí mismo se conservan un tramo de muralla, parte de las puertas y algunas torres, además de una necrópolis cerca del cauce del río Arandilla.
Clunia se convertiría en municipio romano. A partir del reinado del emperador Tiberio se han encontrado monedas con su efigie y con la de los representantes locales. La ciudad llegó a ser la capital del centro jurídico y religioso del territorio, gracias, en buena parte, a su situación privilegiada en un cruce de vías.
Diversos escritores, entre ellos Suetonio, Tácito y Plutarco, nos hablan de la caída de Nerón y de la relación de Galba con esta ciudad. Parece ser que Galba llegó hasta la colonia buscando refugio, y allí quedó a la espera de ser proclamado emperador. Es quizá de ese momento de donde recibe su sobrenombre de “Sulpicia”, ya que el propio Galba se llamaba Servio Sulpicio Galba. De hecho, las primeras veces que las fuentes sitúan a esta ciudad como colonia, la denominan colonia Clunia Sulpicia.
Por el tamaño del yacimiento y por los restos encontrados, todo apunta a que Clunia fue una ciudad grande y probablemente importante. Un pasado romano que también se respira en otros puntos de Castilla y León, como en Astorga“
| ¿Sabías que…? Clunia fue la ciudad que entregó las águilas a la Legio VII Gemina, la primera legión hispánica de la historia. |
Qué ver en el yacimiento romano de Clunia Sulpicia
El centro de Interpretación
Lo primero, y más recomendable al llegar, es entrar en el centro de interpretación del yacimiento arqueológico de Clunia Sulpicia. Allí es donde mejor se puede apreciar y entender lo que después se va a ver sobre el terreno, incluida la huella que dejaron los romanos en las Cuevas de San Román.
Nos acompañan algunas vitrinas repletas de hallazgos, retos de material arquitectónico así como objetos curiosos. También podemos disfrutar de un audiovisual …

Las domus, así vivían en la Clunia romana
Los restos encontrados en Clunia van desde grandes domus hasta viviendas más sencillas, con sus atrios y sus cisternas. Con el tiempo, algunas de estas casas se fueron uniendo hasta formar una única domus, que incluye incluso un pequeño recinto dedicado a unas termas privadas.
Para abastecer de agua a una ciudad de este tamaño se necesitaba un buen caudal. Todo apunta a que el agua venía del río Arandilla, a través de un sistema de pozos bajo la superficie de la meseta. Desde allí se distribuiria por la ciudad.
Entre las distintas domus, de gran tamaño que se han encontrado, se identifican por el número: la domus número 1, la número 2 y la número 3.

La domus número 3, por ej, parece que se estructuraba en torno a un jardín porticado y se situa al este del foro. Era una casa rica y señorial, como demuestran los fragmentos de pintura mural que se han conservado. Sus mosaicos son de gran calidad, y entre ellos destacan uno con cráteras dispuestas de forma circular en torno a un eje central, y otro con motivos de nudos de Salomón.
La domus número 1 se conoce como la Casa de Taracena. Ocupa lo que vendría a ser una manzana entera y estuvo habitada entre los siglos I y V, lo que explica que tenga varios cambios y modificaciones a lo largo del tiempo. Es una de las domus más antiguas de la colonia y conserva estancias grandes y mosaicos.
Los mosaicos, una sorpresa inesperada
Si algo llama la atención en Clunia Sulpicia es el buen estado de sus mosaicos. Como no habíamos planificado la visita con demasiado detalle, encontrarnos con unos mosaicos tan bien conservados fue una sorpresa inesperada y muy grata.
Los que pudimos ver reproducen, además de figuras geométricas, objetos de la vida cotidiana, como cráteras, aunque no vimos ninguna representación de escenas figurativas. Los mosaicos de la Casa de Taracena merecen una mención especial, y estos hallazgos, además, permiten entender cómo se distribuían las casas por dentro.

Su buen estado se debe, en parte, a que han sido restaurados. Los motivos que presentan corresponden a los que estaban de moda en los siglos II y III después de Cristo: sobre todo geométricos, con colores rojos, verdosos, ocres, beis y negro, y algún resalte en azul, parecido al lapislázuli.
Nos llamó especialmente la atención un detalle: se indicaba que los mosaicos se podían ver ese día, algo que no siempre sucede, ya que parece que se cubren según la época del año para conservarlos mejor, probablemente por la dureza de los inviernos burgaleses.
| ¿Sabías que…? Los mosaicos de Clunia no siempre están visibles: se cubren en determinadas épocas del año para protegerlos, probablemente a causa de los duros inviernos de Burgos. |
Un enorme complejo termal y algunas más
En Clunia también se han sacado a la luz unas termas que llaman la atención por su tamaño, y que son otra muestra más de la importancia que tuvo la ciudad en su contexto histórico. En ellas no falta nada: frigidarium, tepidarium, caldarium, apodyterium y, por supuesto, una palestra en la que entrenar un poco antes del baño. El agua se calentaba mediante un sistema de hipocausto, que repartía el calor a través de cámaras situadas bajo el pavimento.
En el yacimiento arqueológico hay incluso un mirador desde el que se puede ver cómo era la planta y las diferentes dependencias.
Estas no son las únicas termas del yacimiento: también están las termas del foro, muy cerca de la domus número 3. Son más pequeñas y se abastecían gracias a un acuífero subterráneo muy cercano.Un sistema muy similar al que vimos en el Arqueositio Cántabro-Romano de Camesa-Rebolledo”

El teatro, la joya de Clunia
Construido sobre la ladera del cerro, el teatro ofrece unas vistas preciosas sobre las planicies castellanas, que en verano aparecen ante nuestros ojos con el color del trigo, gracias a sus extensos campos.
Se conserva parte de la estructura de las gradas, aunque bastante deteriorada, y también las columnas de la escena, o al menos la base de las mismas, lo que permite hacerse una idea de cómo lucía el teatro en su momento de mayor esplendor. Con el paso de los años, parece que llegó a cumplir más funciones de anfiteatro que de teatro: ya en el siglo II, el teatro de Clunia Sulpicia ofrecía luchas y espectáculos con animales.

Por desgracia, en el periodo de decadencia de la ciudad fue utilizado como cantera, pero a pesar de ello el teatro mantiene su porte imponente dominando el paisaje.
De cuevas y santuarios
Uno de los datos más curiosos de Clunia tiene que ver con una cueva. En una expedición ciéntifica realizada en 1982 se encontró, en la conocida como Cueva de Román, un santuario priápico. Pero más allá de ese santuario, en las Cuevas de San Román se aprecia también la huella romana: los romanos adaptaron y modelaron algunas de estas cuevas, conectándolas entre sí, hasta convertirlas en un gran depósito de agua para la ciudad.
Sabemos, por las fuentes de la época, que allí hubo un santuario oracular, en el que se han encontrado figuras, máscaras e inscripciones. Todo esto se puede apreciar y conocer nada más entrar en el yacimiento, en el centro de interpretación.
| ¿Sabías que…? En 1982, una expedición científica descubrió por casualidad un santuario priápico en la Cueva de Román, que los romanos habían adaptado como parte del sistema de abastecimiento de agua de la ciudad. |
Lo que debes saber antes de visitar Clunia Sulpicia
Sí has llegado hasta aquí te dejo unos datos prácticos que te facilitarán la visita.
Como llegar
Se puede acceder al yacimiento desde la carretera autonómica BU-925, que une las localidades de Aranda de Duero (en la A-1) y Salas de los Infantes (en la N-234), entre Coruña del Conde y Huerta de Rey. También se puede llegar desde Caleruega y Santo Domingo de Silos, pasando por Arauzo de Torre (BU-922).
La distancia desde Burgos es de 91 km, y desde Madrid, de 203 km. Desde Burgos, el trayecto en coche es de aproximadamente una hora.
La combinación de transporte para llegar hasta aquí no es buena, así que lo más recomendable es ir en coche. Si no tienes vehículo, en Discover Cars puedes encontrar buenos precios de alquiler; si reservas a través de nuestro enlace, además, nos ayudas a seguir manteniendo el blog.
Aunque el recorrido por el yacimiento se puede hacer a pie, ten en cuenta que las distancias no son cortas: hay que contar con el trayecto desde el centro de interpretación hasta el yacimiento y, después, hasta el teatro.

Horarios
- Horario de invierno (1 de octubre – 31 de marzo)
- 10:00 h – 14:00 h | 15:00 h – 17:00 h
- De martes a domingo
- Horario de verano (1 de abril – 30 de septiembre)
- 10:00 h – 14:00 h | 16:00 h – 20:00 h
- De martes a domingo
- Los lunes el yacimiento permanece cerrado.
La atención turística funciona del 15 de febrero al 22 de diciembre (los martes y miércoles no hay visitas guiadas). Como referencia de cómo se gestionan las excepciones de calendario, en la temporada consultada el lunes 1 de noviembre y el lunes 6 de diciembre abrieron con carácter excepcional, mientras que los días 24, 25 y 31 de diciembre, así como el 1 de enero, permanecieron cerrados. Te recomendamos confirmar los horarios vigentes antes de ir.

Precios
La entrada normal cuesta 5 €, la reducida 2,5 €, y los niños menores de 8 años no pagan. Si quieres entrar de forma gratuita, puedes aprovechar los martes por la tarde.
Mejor época para ir y qué llevar
La mejor época para visitar Clunia Sulpicia es la primavera y el otoño: los inviernos en la zona son duros y, en verano, durante el día se pueden alcanzar temperaturas elevadas.
En verano conviene llevar agua, crema solar y buen calzado. En invierno, ropa de abrigo. Pero un buen abrigo, podéis pasar entre1’5 o 2 horas a la intemperie.
En verano se organizan actividades diversas, como talleres y festivales. Lo mejor es consultar la web del yacimiento para conocer la programación y reservar una visita guiada si te interesa.
Y si de vuelta paras en la capital, aquí tienes dónde comer en Burgos
Visitar Clunia Sulpicia con perro
Clunia es uno de los pocos sitios de Burgos en los que se puede entrar libremente con el perro: es dog friendly. Eso sí, si vas con tu perro, conviene estar atento, porque en el suelo crecen algunas plantas que pinchan, al menos cuando estuvimos nosotros en verano, creo que debían se cardos, aunque tampoco lo puedo asegurar.
Es un yacimiento muy extenso en un entorno totalmente natural, vuestro perro disfrutara del campo mientras vosotros viajáis en el tiempo. No olvidéis llevar agua para el peludete.
En verano las temperaturas pueden subir mucho y prácticamente no hay sombras por lo que te recomiendo consultar la climatología antes de ir. Por lo demas me parece un plan perfecto.
Preguntas Frecuentes
Dónde está Clunia Sulpicia?
En el municipio de Peñalba de Castro, en la provincia de Burgos, a aproximadamente una hora en coche de la capital.
¿Qué se puede ver en el yacimiento de Clunia Sulpicia?
El centro de interpretación, varias domus con mosaicos bien conservados (como la Casa de Taracena), unas termas con frigidarium, tepidarium, caldarium y palestra, y el teatro romano, además de las Cuevas de San Román.
¿Se puede visitar Clunia Sulpicia con perro?
Sí. Es uno de los pocos lugares de Burgos donde se permite entrar libremente con el perro, aunque conviene tener cuidado con las plantas que pinchan que crecen en el suelo.
¿Cuál es la mejor época para visitar Clunia Sulpicia?
La primavera y el otoño, ya que los inviernos son duros y los veranos pueden tener temperaturas elevadas durante el día.
¿Cuánto cuesta la entrada a Clunia Sulpicia?
La entrada normal cuesta 5 €, la reducida 2,5 €, y los menores de 8 años no pagan. Los martes por la tarde la entrada es gratuita.
¿Cómo se llega a Clunia Sulpicia?
Por la carretera BU-925, entre Coruña del Conde y Huerta de Rey, o por la BU-922 desde Caleruega y Santo Domingo de Silos. Está a 91 km de Burgos y a 203 km de Madrid. Lo más recomendable es ir en coche.
¿Por qué se llama Clunia Sulpicia?
Porque Galba, que se llamaba Servio Sulpicio Galba, se refugió en la colonia mientras esperaba ser proclamado emperador; es probablemente de ahí de donde proviene el sobrenombre “Sulpicia” con el que las fuentes empezaron a nombrar a la ciudad.
Llegamos a Clunia Sulpicia sin saber muy bien qué esperar, y nos fuimos con la sensación de haber encontrado uno de esos lugares que merece mucho más la pena de lo que parece a simple vista. Entre el trigo, las vistas desde el teatro y esos mosaicos que no esperábamos encontrar tan bien conservados, la visita estubo pero que muy bien. Si pasas por Burgos y te gusta viajar con el perro, este es uno de esos sitios en los que, además de historia romana, vas a poder disfrutar del paseo los dos juntos.
Si te gustan este tipo de escapadas, tenemos más yacimientos arqueológicos para viajar al pasado