Si te estás planteando hacer una escapada a Bratislava, posiblemente te estés preguntando si vale la pena. Hay opiniones diversas sobre este destino europeo pero te lo voy a dejar claro: No está a la altura de Viena o Budapest a nivel de cosas que ver, pero si tienes poco tiempo es un destino ideal para una escapada corta de fin de semana.
De hecho, para recorrer el casco antiguo, incluyendo la iglesia azul y el castillo, necesitarás un día (aunque si viajas en invierno ten en cuenta que el sol se puede poner a las 16’30). Nosotros estuvimos dos días. Si quieres ir con la calma, acercarte al castillo de Devin o incluso dar un paseo por el Danubio, un finde largo puede estar muy bien.

Por otra parte, es más tranquila que otras ciudades europeas y es un destino perfecto si lo que buscas es disfrutar de la Navidad en Europa o los mercados de Pascua en Semana Santa.
Así que, si quieres disfrutar de la capital de Eslovaquia (por cierto, una de las capitales más pequeñas) sigue leyendo este post porque os contamos lo que nosotros hicimos.
Tabla de contenidos

Qué ver en Bratislava del castillo a la Iglesia azul
Lo más recomendable es empezar por el núcleo histórico donde se destacan el Ayuntamiento, la pl. Mayor, la Torre de San Miguel , la Catedral de San Martín y una serie de esculturas que han dotado de personalidad propia a Bratislava.
Catedral de San Martin
La Catedral de San Martín es uno de los símbolos de Bratislava. Su silueta destaca sobre el casco antiguo y durante siglos fue lugar de coronación de reyes húngaros. Solo por eso ya merece una visita. ¿No os parece curioso pensar que aquí se celebraron ceremonias reales?
El interior es sobrio, con ese estilo gótico que invita a bajar la voz. No es una catedral recargada, pero tiene presencia.

A la salida, en un edificio adyacente, hay un pequeño punto de información, dónde podéis adquirir entradas para acceder al tesoro, el coro y las catacumbas.
El tesoro, ya os podéis imaginar, que son vitrinas llenas de orfebrería religiosa. Subir al coro os permitirá tener una panorámica desde lo alto de la catedral.
Lo mejor es bajar a las catacumbas, con tumbas que se remontan al s. XV y llegan hasta el s. XIX. Nosotros habíamos leído en varios blogs de viaje que la entrada era gratuita, sin embargo, eso ya no es así actualmente. Cuesta la entrada 5€.

Si os fijáis en la torre, veréis una réplica de la corona húngara en lo alto. Un detalle que recuerda la importancia histórica de la ciudad y que muchas veces pasa desapercibido si no lo sabes.
El castillo
En lo alto de un cerro podemos encontrar el castillo de Bratislava, es un edificio rectangular flanqueado por sendas torres. Debido a su construcción elevada, lo veréis imponente desde diversos puntos de Bratislava y desde ambas orillas del Danubio.
Es un castillo que fue residencia real, durante el periodo en el que Bratislava fue capital del Reino de Hungría, aunque actualmente en su interior alberga el Museo Nacional de Eslovaquia.

Se encuentra a unos 10 minutos andando desde la catedral lo que se considera como parte del centro histórico. Nada más llegar a la altura del castillo encontraréis un mirador con vistas al Danubio. En esa zona también esta el edificio del parlamento.
Se han encontrado indicios de que la zona del castillo estuvo habitada desde tiempos inmemoriales. Ya en el s. IX había en ese punto una fortificación eslovaca. Aunque el edificio que podemos contemplar a día de hoy es mucho más posterior.
Tras el traslado de la corte a Viena el castillo fue abandonado. Posteriormente un incendio lo destruyó. Y fue en el s. XX cuando fue restaurando. De ahí, que sea una construcción moderna. La idea es la de intentar parecerse a la última restauración del s. XVIII.
El castillo tiene bonitos jardines por donde pasear y contemplar las vistas a la ciudad desde diferentes perspectivas. Aunque, los jardines interiores están cerrados y solo se puede acceder desde el Museo.
El Parlamento
El Parlamento eslovaco, al igual que el castillo, está algo más alejado del centro histórico propiamente dicho. Se ubica en la colina junto al Castillo. El edificio, en sí, es más sencillo y moderno, no tiene el encanto de otras construcciones de la ciudad. Más bien, no le vimos ninguno. Pero si hay algo por lo que merece la pena acercarse es porque tiene un mirador con vistas.
Desde la zona del Parlamento las vistas sobre el Danubio y los tejados de Bratislava son amplias y despejadas. Si subís caminando hasta el Castillo, podéis acercaros antes. Es un buen momento para parar, mirar el río y ubicar mentalmente todo lo que habéis recorrido. Siempre he pensado que las ciudades se conocen mejor desde las alturas, es como obtener un plano detallado en 3d.
Puerta de San Miguel
Es una puerta que actualmente se sitúa en pleno centro de Bratislava pero que originariamente era una de las torres que formaban parte de su muralla. Era una de las puertas de entrada a la ciudad. La Puerta de San Miguel se construyó en el año 1300, aunque lo que podemos ver actualmente es una reforma en estilo barroco.
Si os fijáis en lo alto de la torre, podréis observar que hay una estatua de San Miguel.
Se trataba de una de las 4 puertas de la muralla, la que daba al norte y justo frente a ella, extramuros, se encontraba la iglesia de San Miguel que no se ha conservado. De ahí su nombre y la estatua que la corona.
Cuenta la tradición que si la cruzas aguantando la respiración podéis pedir un deseo que se cumplirá. Sea cierto o no, no cuesta nada probar.
Cuando atraveséis la puerta de san Miguel veréis en el suelo un círculo con la distancia desde Bratislava a diferentes ciudades.
Si queréis subir a la torre, cosa que os recomiendo, tenéis que ir a una antigua farmacia, muy cerca de la puerta. La farmacia es interesante y alberga una pequeña exposición con una maqueta de Bratislava.
La entrada para subir a la torre de la Puerta de San Miguel cuesta 6 €. Mientras subís , por el interior. iréis encontrando algunas salas de exposición relacionadas con la puerta y las murallas.
Desde sus 70m. de alto obtendréis unas preciosas vistas sobre la ciudad en 360º.
La iglesia azul
La iglesia azul es quizá uno de los edificios más emblemáticos de Bratislava. Aunque, queda un poco alejada del centro (10-15 minutos andando) es el edificio que tienes que ver, sí o sí, si viajas a Bratislava.
Su singularidad radica, no tanto en el estilo arquitectónico modernista como en el color. Toda la iglesia es de color azul, combinado con blanco. Aprovecha para entrar en su interior para descubrir que sus banccos son azul cielo, pero no solo eso el altar, el órgano, el confesionario, las puertas todo es azul.

Por supuesto, si visitas esta iglesia en Navidad encontrarás los abetos decorados con leds azules. ¿No te parece muy curioso?
Para mi, es una de las iglesias más bonitas de Bratislava ( y tiene bastantes). todo el mundo la conoce como la iglesia azul en realidad está dedicada a Santa Isabel. Como os he avanzado es una iglesia de estilo modernista Aunque Se construyó entre los años 1909 y 1913, y originalmente era una iglesia del colegio que vemos delante de ella.
La fachada es azul clarito, el tejado vidriado, también en azul es muy llamativo, así como las vidrieras y la cerámica azul que se usó en la decoración de la fachada. Es un edificio simétrico en el que la simetría se ve truncada por una torre cilíndrica.
En el altar mayor se conservan las reliquias de Santa Isabel. Al lado de la iglesia , un pequeño jardín y una casa en el mismo estilo y colores, se trata de la casa parroquial.
La Torre del UFO
Al otro lado del Danubio, encontramos una inmensa torre en forma de OVNI. Se puede subir, en lo que es el platillo alberga un bar y un restaurante. Si os apetece disfrutar de las vistas mientras coméis adelante, aunque los precios de la carta son elevados.
Nosotros optamos únicamente subir a la torre, un día frío de enero, a 90 m. de altura y allí en medio del Danubio, la verdad, hacía un viento helado que no se podía ni aguantar. Reconozco que fue el único sitio dónde sentí frío en Bratislava.

Así que mi recomendación, si váis a viajar a Bratislava en invierno, en que tras ver las vistas exteriores, os bajéis al menos a tomar un cafecito y disfrutéis de la bonita panorámica a través de los ventanales.
Por lo demás. si el día está claro incluso se puede ver Viena, que todo hay que decirlo, está ahí al lado mismo. Además del país vecino hay unas hermosas perspectivas sobre el Danubio, el puente Viejo, la torre de televisión Karmzik (una buena opción para visitar a las afueras de la ciudad). También veréis el Castillo, la catedral de San Martín, la Iglesia Azul, y todas aquellas cosas de las que habéis disfrutado durante vuestro recorrido a pie.
El Ayuntamiento
El Ayuntamiento es uno de los edificios más antiguos de la ciudad. Está en plena Plaza Mayor y mezcla estilos porque ha ido creciendo con los siglos. La torre llama la atención enseguida. Si os gusta subir a miradores, desde arriba hay buenas vistas del casco antiguo.
En el interior se encuentra el Museo de la Ciudad. A nosotros nos gustó sobre todo el patio interior, tranquilo y recogido, perfecto para hacer una pausa y recrearse en la gran cantidad de detalles.

Cuando estéis en la plaza, fijaos bien en la fachada del Ayuntamiento porque tiene una bola de cañón incrustada.
Recorrido fotográfico por las estatuas de Bratislava
Si hay algo divertido en Bratislava es ir buscando sus estatuas repartidas por el casco antiguo. No hace falta mapa. Basta con caminar sin prisa y mirar bien en las esquinas. La más famosa es Čumil, el hombre que asoma por una alcantarilla. Siempre hay alguien haciéndose la foto. ¿La típica imagen? Sí, no os lo voy a negar. Pero también es un bonito recuerdo.
Pero no es el único personaje curioso. En una esquina de la Plaza del Ayuntamiento encontraréis la estatua de Schöne Náci. Es todo un símbolo de la ciudad, un personaje con pinta de simpatía desbordante y con sombrero de copa.
A mi lo que me conmovió fue su historia. Se trataba de un hombre de origen alemán que vivía en la calle y que siempre iba impecable, con sombrero y traje, saludando a todo el mundo con educación. Trabajaba en el mundo del teatro, pero le tocó vivir dos guerras mundiales. Pasó 20 años viviendo en la calle, eso sí, siempre impecable. Con pequeños trabajitos en los teatros, a veces dormía en el teatro, ayudaba también a otros que estaban en su situación.
Los vecinos le tenían cariño. Paso la vejez en una casa de acogida y el final de sus días le llegó en un sanatorio para tuberculosos. Hoy forma parte de la ciudad , de hecho, es uno de sus símbolos más entrañables.

También veréis al soldado napoleónico apoyado en un banco y otras figuras que aparecen casi sin avisar. Es un plan sencillo y muy entretenido si viajáis en familia. Convertir el paseo en una pequeña búsqueda cambia la forma de mirar la ciudad.
Dónde comer en Bratislava
En Bratislava encontraréis numerosos sitios para comer, además de bares de copas y numerosas pastelerías. Si estáis buscando dónde comer en Bratislava os diré que en el centro, más turístico encontraréis restaurantes que están bien. Nosotros por ejemplo comimos en un pequeño restaurante tradicional, con terraza en la calle de la puerta de San Miguel.
También encontraréis cafeterias pastelerias dónde desayunar y merendar tartas y pastas deliciosas. Pero, si lo que buscáis son experiencias más auténticas, alejadas de los locales más turísticos. Tenéis que cruzar al otro lado del Danubio.
En la otra orilla del Danubio encontraréis varios restaurantes más frecuentados por la gente local. os recomiendo Berfinger. Concretamente, veréis una casita a la orilla del río. En el interior del restaurante podéis encontrar las paredes pintadas con escenas bucólicas y un comedor en el que predominan las maderas oscuras y decoración tradicional de la zona.
La comida es simplemente deliciosa el plato tradicional de ñoquis súper recomendable, la carta no es demasiado extensa, los postres caseros. La presentación bonita y el servicio amable. Tiene una buena relación calidad-precio.

En Bratislava hay que probar los bryndzové halušky. Son pequeños ñoquis de patata con queso de oveja y trocitos de bacon. Suenan contundentes, y lo son. Pero forman parte de la identidad del país. La realidad es que como os he dicho están deliciosos.
Otro imprescindible es la sopa de col fermentada, la kapustnica, muy típica en invierno, y el gulash al estilo local, más espeso y servido muchas veces con pan. Para terminar, acercaos a una pastelería y pedid el pastel tradicional que se traduce como “cuernecito de Bratislava”. Una masa enrollada, rellena normalmente de nuez o amapola, ligeramente crujiente por fuera y tierna por dentro. Sentarse con un café frente a una plaza tranquila, sin prisas, también es viajar.
Alojamiento en Bratislava
En cuanto al alojamiento, nosotros contratamos a través de booking, un apartamento muy cerca de la iglesia azul y a menos de 10 minutos del centro. Se llama Home in the heart of City, en el Barrio de Stare Mesto. Es espacioso, limpio y los anfitriones dejaron algún detallito. Cuenta con cocina y cafetera con cápsulas. Está en una zona tranquila con cafeterías y supermercados muy cerca. Buena relación calidad precio y confortable, tanto la cama como la temperatura del interior.
Lo que debes saber antes de viajar a Bratislava

- Bratislava pertenece a la Unión Europea. La moneda en curso es el Euro. Para cruzar la frontera el único documento necesario es el D.N.I para los ciudadanos con nacionalidad española.
- Te recomiendo que al llegar pidas un plano en la Oficina de turismo que se ubica en la Pl. justo frente al Museo de Bratislava.
- El transporte público, tranvías y buses, funciona por tiempo de recorrido, compras el billete en función de los minutos que calculas que tardarás en llegar al destino 30′. 60′ … Los billetes son combinables en diferentes transportes. Puedes coger un metro y el tranvía, con el mismo billete, y hacer el transbordo.
- Si vais a estar varios días y lo que buscáis es hacer una combinación de Bratislava-Viena tenéis dos opciones la opción más corta y más cara (entre 40-50 minutos) es el tren. El billete cuesta sobre unos 12 €. La segunda opción es el bus, poco más de una hora y os puede salir a 7-8€ el trayecto. Si estás pensando en la opción de bus:
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- Otra opción si queréis viajar de Bratislava a Viena, o incluso disfrutar de los paisajes, pueblos y castillos de Eslovaquia es la de alquilar un coche:
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- A nosotros Bratislava nos pareció una ciudad muy segura y ante cualquier inconveniente médico siempre puedes usar tu tarjeta sanitaria europea. Pero si quieres viajar súper tranquilo y con tu seguro de viajes te recomiendo:
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Cómo llegar del aeropuerto de Bratislava (Eslovaquia) al Centro de la ciudad
Aunque siempre puedes pedir un traslado o un Bolt. El aeropuerto se encuentra a 4 ó 5 Km del centro y hay muy buena combinación para llegar en transporte público.
En el aeropuerto, nada más salir verás la parada del bus. Hay varias líneas pero la que te conduce al centro es la L.61. Eso sí, te deja en la estación de tren, la estación Principal. Allí tendrás que andar unos 50-100 metros hasta la parada del tranvía. El tranvía que te llevará al centro es el 1. Tiene una parada en Safaricova Namesti, allí os tenéis que bajar.
Si has llegado hasta aquí te habrás dado cuenta que Bratislava es un buen plan para uno o dos días. También es una ciudad que provoca reacciones diferentes en los viajeros, hay quien la disfruta mucho y hay quien sale decepcionado. Para descubrir si está ciudad te llega al corazón simplemente tendrás que ir y verla con tus propios ojos. Ya me contarás que sensaciones te transmite.