La Casa Amatller es uno de los mejores planes en Barcelona, especialmente si estás buscando lugares, no menos conocidos, pero sí poco masificados en pleno centro de Barcelona.
Prácticamente todo el mundo que visita Barcelona, tiene entre sus imprescindibles la casa Batlló, que ciertamente es espectacular, pero en la se forman largas colas para el acceso.
Muchos no se dan cuenta, que justo al lado, en lo que tradicionalmente se ha denominado la manzana de la discordia, se ubica una auténtica joya modernista: la Casa Amatller.
Era una de aquellas visitas que siempre nos quedaban pendientes, a mi hija y a mí, que somos unas enamoradas del modernismo en todas sus facetas y especialmente la arquitectura.

Era un día cercano a la Navidad, el Paseo de Gràcia bullia de gente, turistas embelesados que no sabían dónde mirar entre las luces y la belleza de la arquitectura, madres sonrientes llevando a sus hijos a merendar chocolate, gente ultimando las compras típicas de la época…La avenida respiraba el glamour de ser una de las calles más bonitas de Barcelona, donde conviven las tiendas más caras con las cadenas que podemos encontrar en cualquier lugar.
Dejamos el bullicio a nuestras espaldas y entramos en un edificio de porte señorial: la casa Amatller, que nos recibió con toda la elegancia y el lujo de detalles que quería transmitir la familia para la que se diseñó.
Antes de entrar a lo que en su época fue la planta noble, nos pusimos unos patucos desechables, algo que agradecimos porque estaba todo tan impoluto que daba reparo dejar nuestras huellas.
Creedme, la visita a esta casa es increíble. Es entrar directamente en una cápsula del tiempo, nos trasladamos a finales del XIX. Los mosaicos de los suelos, el trabajo de los techos, las puertas, los relieves de los dinteles, los muebles, objetos cotidianos y de coleccionista…,enamoran a quien los observa.
Se puede disfrutar de todos estos elementos. Lo mejor es que se encuentran en perfecto estado de conservación. Es como si la casa se acabara de reformar y sus habitantes se nos fueran a aparecer en cualquier momento gozando del día a día cotidiano en alguna de las estancias.
El montacargas del servicio, con el chocolate recién preparado para los señores, el despacho con los libros pulcramente ordenados, los dormitorios con la maleta preparada para emprender un nuevo viaje. Visitar la Casa Amatller, en pleno corazón del Paseo de Gracia se convierte en una auténtica experiencia para los sentidos.
No hacía falta mucho más para que nos invadiera una sensación de maravillarnos ante el desfile de materiales, formas y objetos dispares que se amalgamaban en perfecta armonía ante nuestros ojos. Si os gusta el estilo modernista, o simplemente os conmueve el despliegue artístico sabréis a lo que me refiero si hacéis una visita a la casa Amatller.
Y parte de lo gratificante de la experiencia es que en la casa impera el silencio y la paz mientras el bullicio de la ciudad se queda al otro lado de las galerías acristaladas con vidrieras de mil colores.

Estoy seguras de que puedes disfrutar de la experiencia tanto como nosotras. Sigue leyendo para saber todo lo que puedes encontrar durante la visita organizada de la mano de Cases Singulars.
Tabla de contenidos
Casa Amatller, un poco de historia
En 1898 un empresario, Antoni Amatller, procedente de una familia dedicada al negocio del chocolate, compró este edificio del Eixample barcelonés. La casa estaba destinada convertirse en la residencia familiar, para él mismo y su hija Teresa, que en aquel entonces contaba con 26 años de edad.
Se le encargó al arquitecto Ramón Puig i Cadafalch la reforma de este magnífico edificio, en lo que popularmente se conoce como la manzana de la discordia. La casa Amatller sufrió una profunda remodelación, que la dotó de su espíritu modernista y la convirtió en la maravilla que podemos visitar en la actualidad.
Su original fachada triangular está inspirada en la arquitectura flamenca. Se destacan los grandes ventanales y galerías que rompen simetrías. Los balcones con barandillas de hierro forjado se visten con impresionantes vidrieras y coloridos detalles.
En el interior de la vivienda nos esperan cientos de flores, colores alegres, o rosas antiguos. La decoración es profusa en paredes y techos. Los dinteles de puertas se encuentran repletos de alegorías, y puedo afirmar que son en si mismos auténticas obras de arte…
Un número importante de artistas y artesanos, dirigidos por Puig i Cadafalch, hicieron de la casa Amatller un lugar único y repleto de personalidad.
Fue, junto a otros edificios de la zona un rompimiento total con lo que había sido el plan Cerdá, tras la pérdida de las murallas de Barcelona, que estructuró la ciudad en cuadrículas simétricas. Gracias a la reforma de Puig i Cadafalch podemos a día de hoy disfrutar del resultado.
En la casa vivieron el arquitecto y su hija, concretamente en la planta noble ( la que visitaremos) hasta 1960, cuando falleció Teresa.
Teresa, tras la muerte de su padre se había quedado en la casa familiar. No obstante, no hizo grandes cambios. Lo más destacables es que transformó el vestidor de su habitación al estilo art decó. El contraste con el resto de la casa es impresionante.

La casa Amatller fue una de las primeras que tuvieron luz eléctrica, ya desde la reforma. Asimismo, contaba con montacargas y ascensor. La residencia se convirtió en un edificio diáfano con todas las comodidades imaginables de esa época.
La riqueza de la casa se convierte casi en ostentación en las salas dedicadas a la vida social. Las estancias privadas también se encuentran ricamente decoradas. con detalles. frases escritas, y alegorías que nos hablan de quienes la habitaron.

Con la muerte de Teresa la casa se convirtió en un centro de estudios de arte hispánico. Por suerte, gracias a su director, se preservó el patrimonio arquitectónico y la decoración.
Más adelante, ya en el 2009 se decide abrir la casa al público, pero esta vez como museo.
Visita audioguiada a la Casa Amatller
La visita se inicia en la planta baja, dónde nos dan una audioguía (podéis escoger entre diversos idiomas) y unas guías nos acompañarán por las diversas estancias para que podamos descubrir la historia, la arquitectura y los detalles de la familia.
Ya en la planta baja nos cautivan los techos, los mosaicos, las esculturas con figuras que nos retrotraen a la edad media. Esta última, una característica bien marcada de la época modernista…

Subimos hasta lo que fue la planta noble, que es la que, a día de hoy se puede visitar. Ya desde el mismo recibidor, parten sendos pasillos nos llevan a hacernos una idea de lo que nos vamos a encontrar.

Pero lo dicho, una idea, porque cuando entramos al comedor, si sois de los que os gusta recrearse en los detalles y descubrir como, unidos entre si forman un conjunto perfectamente armónico, realmente os va a sorprender.
Además, para que os pongáis en situación os vais a encontrar detalles como: la mesa puesta con toda su vajilla, esperando a los comensales, las alegorías que nos hablan de la vida y anhelos de la familia. El imponente relieve escultórico que corona la chimenea, protagonizado por una princesa hispana y otra azteca. También os fijaréis en los amplios ventanales que dotan de luminosidad y vida a la estancia y la conectan directamente con el emblemático Paseo de Gràcia.

Creedme si os digo, que cuando entréis no sabréis a dónde mirar de tanta belleza, y os va a maravillar la riqueza de los materiales y el mobiliario.
Adosada en el comedor se encuentra la sala de música, que probablemente es testigo de largas sobremesas con aroma de café, o mejor de chocolate Amatller, que fue el que dotó a la familia de medios para vivir en la mansión de la manzana de la discordia.

Todas las estancias tienen su punto de atracción. Incluso hay una sala con un lavamanos con reminiscencias árabes, tallas medievales, al conjunto se une la iluminación perfecta, con la luz que entra a través de grandes ventanales. Todo pensado para proporcionar un estado de calma a quienes venían de visita a la Casa Amatller.
En nuestro recorrido no falta la visita a las habitaciones tanto de la hija, como del empresario, cada una con su propia personalidad y que nos da detalles de los gustos y talante de sus propietarios.
La cocina estaba en la planta baja, ahora es la cafetería, pero se mantiene el montacargas en las salita donde se terminaban de arreglar los platos antes de salir a la mesa.
Y como colofón, algo que me pareció espectacular, la colección de cristales. Pulcramente ordenados en diversas vitrinas que nos hablan del espíritu aventurero y el interés por la arqueología del empresario que hizo fortuna con la elaboración del cacao.
La cafetería dónde encontrar uno de los mejores chocolates a la taza de Barcelona
Pues sí, tanto si os entra en la visita como sí no, tenéis que terminar en la cafetería si queréis probar uno de los lugares donde sirven uno de los mejores chocolates de Barcelona.
Se trata, por supuesto del chocolate Amatller, que a día de hoy se sigue fabricando, aunque la empresa ya no pertenece a la familia. El chocolate a la taza se elabora de la forma más tradicional, deshaciendo las tabletas de onzas enormes con un sabor que, a mi parecer, el cacao en polvo nunca podrá igualar.
Debéis tener en cuenta que, debido a su ubicación céntrica y su buena fama hay días que se forman muchas colas en la cafetería de la Casa Amatller.
La tienda de chocolate también es una auténtica delicia, no solo por el anticipo del sabor dulce de los bombones y chocolates, sino por las cajas, los envoltorios que han mantenido su estilo 100% modernista.
Recomendaciones prácticas
Al estar en el centro de Barcelona, la casa Amatller, está muy bien comunicada. La visita la organiza Cases Singulars, los tiquets los podéis comprar por internet y los horarios de visita son bastante amplios.
Tiquets, entradas a la Casa Amatller
Si tenéis pensado hacer una visita a la Casa Amatller podéis comprar los tiquets allí mismo. La recepción se encuentra en la misma escalera. Aunque, para ir sobre seguro lo mejor es comprar las entradas por internet.
Las entradas de la Casa Amatller las podéis encontrar en la Web de Cases Singulars.
Horarios y Visitas La casa Amatller abre de lunes a domingo de 10 de la mañana a 8 de la tarde. Hay algunos días del año en que esta cerrada como Navidad, San Esteban y Reyes.
Si os gustan este tipo de visitas, hemos descubierto algunos de los edificios más emblemáticos de Barcelona gracias Cases Singulars. Os dejo algunas propuestas interesantes que conocemos de primera mano:
- Biblioteca Arús
- Palau de la Música Catalana
- Torre del Bellesguard de Gaudí
- Palauet Casades
- Llotja de Mar de Barcelona
Como llegar a la Casa Amatller Barcelona
La Casa Amatller se ubica en el nº 41 de Passeig de Gràcia. Cómo está en pleno centro podéis llegar andando desde Pl. Catalunya, son unos 10 minutos. Queda muy cerca la parada de metro. No os recomiendo ir en coche, debido a la facilidad para llegar en transporte público.
Hacer una visita a la Casa Amatller es un buen plan si tienes pensado visitar Barcelona. Aquí encontrarás un oasis de paz entre el bullicio de la ciudad. Disfrutarás con su detallismo y toda la esencia modernista que se mantiene intacta entre sus paredes.